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lunes, 12 de enero de 2009

Paciencia

Se dice que es una gran ciencia el hecho de saber tener paciencia. Yo también lo creo así después de ver los trabajos que sigo en los blogs de estos amantes de Dios en su creación. Yo, que me creía una persona paciente, o con paciencia (me da en la nariz que no es lo mismo) me tengo que descubrir ante estas personas.

Después de sufrir un ligero bajón anímico me pongo a teclear. Ciertamente deseo que ciertas cosas no influyan en mi estado de ánimo pero las cosas son como son, no como yo quiero que sea. Debe amanecer igualmente.

Y llegado a este punto voy a ver si soy capaz de mostrar alguna barbaridad que le hice a alguna de mis plantas.

Este es un Pino mugo que, hace algo más de dos años, se vino a vivir conmigo y como le encontraba aburrido (en todo ese tiempo ni una palabra de amistad, oigan) pues allá a finales del 2007 decidí cambiarle el calzado. Le notaba apretujado (lo que hace el amor) y yo me preguntaba cómo rayos era esta planta. A ver si me explico.

Idea de lo que debe ser la estructura de lo que es un pino... pues más o menos (más bien menos que más) la tengo y, habiendo visto otros pinos, no sé por qué rayos me decidí en su día por este. Que, en concreto, ya no sé si llamarle en singular o en plural pues tenía seis tallos (no le voy a llamar troncos a eso). Y es que hurgando en su base para saber a qué atenerme no encontré un tronco común a todos ellos. Así que, si no son un solo leño, ya lo serán con el tiempo, pues desenmarañar el cepellón sin que ello no implicara que el/los individuos obituaran, fallecieran, la espicharan... se me hacía tarea ardua.

Miré a ver que tal de salud tenía los pies, y los tenía bien protegidos con una buena capa de
micorrizas. Y le di el Vº Bº sin encomendarme ni a Dios ni al diablo.

Estaba un poco preocupado por si las micorrizas aguantaran la fechoría. La cuestión no es baladí, pues a pesar de que se dice que para micorrizar basta con tener parte del sustrato anterior, cualquiera que se pare a pensar un poquito en lo fácil que es dañar a un hongo y en lo difícil que es tratar de reproducirlo donde queremos, se dará cuenta de que el asunto tiene su miga. Eso suele suceder con los hongos que estimamos para algo. Otros, como esos que se suelen autosembrar y que auto-recogemos en las piscinas o sitios similares... a éstos ni echándoles maldiciones nos deshacemos de ellos.

Si agarramos parte de la tierra con micorrizas, lo que llevamos es eso: parte de la tierra con parte del hongo. Lo que no sabemos es si en la parte del hongo que llevamos con ese sustrato van carpóforos, el equivalente a las setas, el cuerpo fructifero; que es lo que contiene las esporas. Y resulta que las esporas tienen la mala costumbre de ser masculinas y femeninas y para que se produzca un nuevo hongo tienen que entrar en contacto dos esporas de sexo opuesto, hallarse en el sustrado adecuado y que la temperatura y humedad sea la correcta. ¡Vamos que intento hacer yo eso en versión humana y desaparece la especie! ¡No me como ni un rosco!

El caso es que a este buena pieza le busqué una vasija un poquito más amplia (sólo un poquito, no se fuera a creer que estaba en el parque) y le confeccioné un sustrato lo mejor que Dios me dio a entender: Un 50% de arena de río, 25% de perlita y 25% de tierra vegetal.
El asunto de la perlita, pues leí acerca de ella y lo tengo claro: es drenante y sus particularidades de adsorción y absorción la hacen idónea para cualquier mezcla (es mi criterio).
La arena de río... bueno es un tanto pretencioso el llamarle río al arroyo del lugar, pero es lo que hay, y es una arena practicamente sin rodar. El arroyo en toda su longitud no tendrá 3.000 metros y lo que arrastra es el detritus de la roca madre que en este lugar es granito, por lo tanto está compuesta exclusivamente del feldespato ortosa y cuarzo. La mica, debido a su baja densidad, desaparece casi en el momento de la erosión.

Lo que ya me intriga un poquito es el concepto de tierra vegetal. Es la tierra que se vende en los lugares especializados como tierra para macetas, para semilleros... ¡Para lo que guste, oiga! Dicen que sirve para todo. Un pariente me comentaba .-"ya son ganas... con la cantidad de tierra que hay por las fincas..." Capaz que tiene razón y todo. El caso es que tratando de observar de que está compuesta esa cosa sólo pude apreciar restos de corteza de pino. Al resto de materiales habría que hacerles una autopsia para saber qué cosa son. En el envase dice que se trata de una mezcla equilibrada de turbas con no sé qué más porquerías; indica grado de acidez y casi todas dicen que vienen ligeramente abonadas. Todo esto para decir que no tengo ni repajolera idea de lo que realmente es (desconfiado que soy, che. Si me lo dice el envase).
El caso es que la mezcla le gustó a este manojo de acículas. Las micorrizas no sufrieron, muy al contrario: prosperaron de tal forma que hasta salieron por el drenaje. Bueno, eso era así a mediados de agosto del pasado año... Ayer le di una vueltas a la vasija y no veo por fuera nada de micorrizas, algunas acículas están tomando como un tizne negro, supongo que será algún tipo de hongo. De esos tipo mildiu... pero en un pinoooo. Aunque, con la que está cayendo (frío y agua) este invierno comprendo que el pino no esté precisamente como unas castañuelas.

En fin, ya me dirá el chaval. Si quiere vivir que vaya haciendo lo posible y que no se queje, que otros que yo conozco, sin tierra y sin tanta historia van tirando muy bien.
¡Que Dios le acompañe y a mí que no me olvide!

1 comentario:

  1. Yo tiemblo cuando voy al dentista y cuando toca realizar el transplante a alguno de mis pinos, creo que te pues hacer una idea de mi temor...suerte con el mugo, la vas a necesitar y si eres creyente algún rezo, si que son caprichosos los pinos, no podrían tener las raíces sin "socios" como la mayoría de los demás árboles, caprichosa naturaleza, ¿O no?, un saludo Tonecho me alegra que tus dedos vuelvan a teclear. Un saludo desde la otra esquina del país gallego.

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