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viernes, 9 de enero de 2009

Tristeza




Hoy ha sido para mí un día especial, nada agradable y muy lleno de recuerdos.








A pesar de que ya han pasado siete meses de la noticia, hoy me he enterado que la naviera donde pasé 21 años de mi vida desempeñando varios puestos de subalterno y maestranza, la empresa que me dio de comer a mí, a dos de mis hermanos y que permitió a mis padres sacar adelante, con mayor o menor fortuna, cinco hijos varones, en el pasado mes de mayo de 2008 vendió sus barcos.











Esos barcos han sido nuestras viviendas; sus tripulantes, nuestras familias; sus mandos, nuestro gobierno doméstico. Pero todo se mueve en torno al vil metal de la moneda. Lo que menos importa son los sentimientos. No quiero decir que los armadores carecieran de ellos (de los sentimientos) pues en muchas ocasiones, bastantes que yo recuerde, proclamaban a diestro y siniestro que éremos una gran familia y, llegaron a hacer préstamos a sus empleados a interés 0% para que se pudieran hacer una casa o para lo que lo necesitaran. A pesar de ello, como en todas las empresas, había, de vez en cuando, roces por el sistema laboral. Yo creo que era totalmente atípico y se regía más por la palabra entre implicados - empresa/empleados- que por convenios sobre papeles y todas esas historias. Ésto último empezó a aparecer en La Compañía, como todos la llamábamos, cuando el fundador dejó el paso a sus hijos en la cuestión de llevar la empresa.








El Viejo, así le conocíamos todos, fundó la empresa en 1957. En 1988 cedió el cargo a sus hijos. En 1989 les pusieron pabellón de Panamá a todos los barcos, con esta acción los más veteranos no quisimos seguir dadas las condiciones que se nos iban imponer. Tampoco les dimos la lata. Aceptamos nuestro despido y tratamos de reciclarnos. Embarcaron tripulaciones filipinas e indonesias y con el sueldo de cada uno de nosotros pagaban a siete de ellos. Así les fue.








La puntilla se la pegaron el pasado año. Toca vivir de lo que ha trabajado y luchado el equipo deEl Viejo.



Los barcos en los que estuve la mitad de mi vida. Son estos que figuran al lado. No controlo bien esto pero me parece que pinchando sobre ellos aparece el nombre.

Varias veces estuve en ellos. En ellos sufrí temporales y encalmadas desesperantes. Algunas veces dormimos mojados, con los chalecos salvavidas colocados. Si tuviéramos lágrimas, muchas veces hubiéramos llorado.






Conocí compañeros infames. indignos de ser llamados compañeros, Pero también conocí la grandeza del ser humano cuando no está embrutecido por algo externo a la persona (alcohol, drogas...). Grandes, enormes personas a las que nadie recordará ni levantará un monumento, mereciéndolo más que otros que los tienen en cada calle de esta piel de toro venida a menos.




Hoy recuerdo a tres compañeros que desembarcamos muertos, en distintos barcos. No fueron accidentes. La muerte les llegó, silenciosa, como les llega a multitud de personas. Sencillamente las fuimos a buscar para su turno de guardia o para comer y encontramos sus cuerpos sin vida.


¡Que Dios les tenga en su seno!

Me parece que hoy voy a llorar...

5 comentarios:

  1. Tu pones el titulo, animo que te veo decaído, este año toca silbar, o eso decía un mail que recientemente me enviaron, a la tristeza "silva", a los problemas "silva", lo malo es que no sepas silbar. Bromas aparte si que tiene que doler que mal venda una parte de tu vida, duele más el alma que el cuerpo (en algunos periodos de nuestra vida) y a veces ambos duelen a la vez un dolor que no tiene cura ni medicamentos que lo mitiguen. Tonecho haz como yo no silbes escribe este es un buen bálsamo...O haz lo que quieras, pero anímate. Un saludo amigo.

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  2. Tonecho, amigo esos barcos como bien dices han sido y son parte de tu vida, no estes triste,recuerdalos forman parte de ti, son tus recuerdos, pero no estes triste por favor. quiero al Tonecho que nos habla de plantas que nos enseña las setas y que pasea por los campos viendo la belleza que hay en ellos.

    Animate.

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  3. He pasado un mal rato mas, por ventura ya pasó (que diría Don Mendo)

    Gracias, amigos, por vuestros ánimos.

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  4. Amigo Tonecho, siento mucho todo esto, me recuerda salvando las distancias a lo que paso con la empresa donde trabajo mi padre. Cuando el viejo (que asi le llamaban tambien) murió, los hijos solo vieron dinero y la empresa fue desde entonces un desastre.
    Animate amigo, observa tus arboles y seguro que levantas el animo.

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  5. TONECHO: AHORA HE ENCONTRADO ESTA PÁGINA, YO HE SIDO DE LOS "DAMNIFICADOS" DE MARÍTIMA, ESTUVE 25 AÑOS, 20 DE LOS CUALES COMO CAPITÁN,ME ECHARON COMO A UN PERRO, REPONERME ANÍMICAMENTE ME COSTÓ AÑOS, TENGO IDEA DE QUE NAVEGASTE CONMIGO EN EL LAIETA, QUIERO RECORDAR UN CAMARERO DE CAMELLE,QUE TENÍA OTRO HERMANO, MUY EDUCADO, MUY BUEN CAMARERO QUE TENÍA UNA GRAN AFICIÓN A LOS BONSAIS, ME DABAS A MI CONSEJOS PARA LOS CUATRO POTOS QUE TENÍA EN EL DESPACHO, HAN PASADO MUCHOS AÑOS, PERO TODO NO SE OLVIDA, SOY OLEAGA, ME GUSTARÍA QUE TUVIESES BUEN RECUERDO DE MÍ. SI QUIERES CONTACTAR CONMIGO EN JOSOLEA@GMAIL.COM.

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