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Fotos

martes, 13 de enero de 2009

Paseos por el litoral

Como suelo pasear por el litoral pues es practicamente inevitable, como me pasa con la mayoría de las cosas, no sacarle fotos. En invierno, como dicen nuestros jóvenes, la cosa es bastante "chunga": suelos resbaladizos, viento, frío, el mar cabreado... Es raro no hallar alguna imagen, cuando menos curiosa.

Sin ir más lejos, el pasado 25 de noviembre se le dio (al mar) por dejar en evidencia los trabajos del organismo encargado del mantenimiento de los puertos, arrancando de su situación una boya de varias toneladas que señalizaba la existencia de un bajío o rompiente para los que no son del pueblo. Los de acá nunca tuvimos problemas con semejante rompiente y parece que, ahora que la pesca brilla por su ausencia, es de vital importancia para los "guiris" (hay que ver como se ha contaminado mi léxico) embarcados en un cascarón que flote. Algunos dan pena solo de verlos (Los cascarones y los guiris).


El caso es que a mí me parece que estos ingenieros de puertos parecen desconocer lo más básico: un metro cúbico de agua pura pesa una tonelada, y los cientos de metros cúbicos que le cae a la boya en su ubicación cuando el mar está pelín cabreado son muchísimos. Yo no los he contado pero no hay más que ver las moles de agua que le caen al artefacto ese. Y cuando algo es demasié, pues que se deben hacer las cosas de otra manera.

O sea, que o se ponen las cosas como Dios manda o mejor que no las pongan (claro que si no hacen estas chapuzas, a ver de qué van a vivir los chapuceros), La boya tiene unos paneles solares que recargan una batería para que durante la noche pueda ser visible su ubicación. Bueno, tenía. En estas primeras fotos aún se aprecian los aparatos electrónicos arriba.

Navegando por el Canal de la Mancha y por el Mar del Norte, boyas como esta o mayores las hay a patadas. Esos mares están más señalizados que la Diagonal de Barcelona o el Paseo de la Castellana en Madrid, por poner dos ejemplos.

Es que la cantidad de barcos que se mueven por esas aguas y la cantidad de paises ribereños existentes hacen que esos temas sean Temas de Estado.

A lo que iba: allí los temporales no tienen nada que envidiar a los más virulentos de otros lugares, y las boyas suben, bajan, soportan auténticas montañas de agua sobre si y todo lo más que pudimos ver en unos tres años de ruta a Hamburgo era que a tal o cual boya, señalada en las cartas, pues no le funcionaba la luz. Pero el artefacto estaba en su sitio.

Por acá, el mar es igual de mojado, un poco más salado pero con la misma mala baba que allá por el norte. Los responsables del mantenimiento son más bajitos, morenos y un afán chapucero que no tiene parangón y miden desde cierta ciudad, 100 Kms tierra adentro, la altura de las olas. ¡La repera, oigan!

Como esta cosa me la trajo el mar a unos 100 de mi "casita de campo", los responsables de este cachondeo pasaban por delante de mí, y yo, indiscreto que soy, les pregunté que qué estimaban hacer. "No hay cuidado, ha encallado ahí y así que mejore el tiempo se coloca en su sitio". Así, sin repirar, me lo soltó. Impasible.

Al día siguiente de esta información el mar desencalló la vaina esa y, como si de un molino se
tratare, fue moliendo piedra y abriéndose camino costa arriba.
Estos "profetas" que ya disponen lo que se va hacer al día siguiente sin contar con el tiempo me dan cólicos.

La boya, bien anclada no estaba, eso es evidente, pero está hecha de un material que a pesar de las "bofetadas" que le dió el mar contra las rocas, apenas se le había llevado mas que la pintura, sólo se le veían unos arañazos sin importancia.
Los "pitonisos" responsables, ahora sí, estaban convencidos de que la Cosa ya no se movería hasta que ellos la pusieran en su sitio. Ordenaron a un subalterno que retirara el aparataje electrónico (sin una melladura, oigan) y ya se pusieron a hacer cábalas acerca de con qué la sacarían de allí.
Se durmieron en sus laureles y dándose palmadas en la espalda me imagino que se dirían entre ellos "Qué buenos somos" y " Esto ya está Controlado" y "incluso está mejor ahora para sacarla"y cositas por el estilo: La eficiencia personificada.
Todo estaría bien (y lo estará aún a sus ojos) si el 15 de diciembre el mar no contento con lo que había hecho, por poco (¡alma condenada!) lleva la boya casi hasta el monte.

Por supuesto que sólo apareció por allí el subalterno para mirar la historia esa. Los demás... Hombreee no son fechas para andar por zonas de cantos rodados y demás, ¡Y el frío! ríanse de lo que ha caído ahora. Entonces caía una nortada de la leche... O sea que no, no eran fechas aptas.


Y allí sigue y me temo que seguirá. El reportero de Barrio Sésamo les tendrá al tanto si se producen modificaciones en el actual status quo.
¡Que Dios les bendiga y a mí que me perdone!.





1 comentario:

  1. Leyendo este articulo, vienen a mi mente recuerdos de la infancia, por aquella época eran frecuentes mis visitas en invierno a las playas, después de cada temporal te podrías encontrar objetos de lo mas variopinto, recuerdo un invierno que la mar devolvió cantidades ingentes de cartones de tabaco marca Whiston, durante un tiempo los paisanos de mi pueblo fumaron de moca gracias al temporal...Un saludo amigo Tonecho.

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